Independientemente del tipo o nivel de actividad física que realices, incorporar ejercicios para ganar flexibilidad en tu rutina de ejercicio es una práctica que tendrá grandes beneficios a largo plazo.
Seamos honestos, ¿qué no buscamos llegar a la vejez con la capacidad de movernos libremente?
Realizar con independencia aquellas acciones que a los 30 o 40 años damos por sentado, desde alcanzar algo en la alacena o agacharnos a amarrarnos los zapatos, hasta levantarnos sin problema después de una caída o ser capaces de dormir sin dolores por rigidez.
Sí, todo eso también tiene que ver con la flexibilidad.
Al fin y al cabo, se trata de la capacidad y amplitud de movimiento que tienen las articulaciones, lo que a su vez determina cuánto y cómo puede moverse una persona.
Los beneficios de la flexibilidad no se limitan a la movilidad.
Desarrollarla también ayuda a prevenir lesiones como desgarres y contracturas, a reducir los dolores musculares derivados del estrés o la tensión acumulada, e inclusive a aumentar el rendimiento deportivo al poder ejecutar ciertos ejercicios con mayor rango.
Aunque muchos no los consideren como un entrenamiento real, los siguientes ejercicios para ganar flexibilidad te pueden ayudar a tener un cambio físico visible y de resultados duraderos.
Los ejercicios para ganar flexibilidad te ayudarán a obtener fuerza y mejorar tu postura.
También conocido como adho mukha svanasana, el perro boca abajo es una de las posturas básicas del yoga.
Como su nombre lo indica, hace referencia a la postura que hacen los perros al momento de estirarse.
Aunque parece ser un ejercicio pasivo, si se realiza correctamente ayuda a fortalecer el abdomen, la espalda y las piernas, además de aumentar la flexibilidad en la columna vertebral y las caderas.
Para realizar un perro boca abajo de manera correcta, primero deberás colocarte en cuatro puntos, con las manos firmemente apoyadas contra el suelo y alienadas con los hombros, y las rodillas alineadas con las caderas.
Apoya las plantas de los pies y levanta las caderas hacia arriba y atrás, formando un triángulo invertido con el cuerpo.
Es importante empujar el suelo con las manos, tratar de llevar los talones al piso, y mantener las extremidades estiradas con la cabeza relajada entre los brazos.
Esto sucede bastante en el mundo del deporte, donde muchas personas enfocan sus metas a obtener músculo o resistencia.