Los masajes terapéuticos son manipulaciones del cuerpo de tipo enérgico, que se realizan deslizando y levantando los tejidos musculares para quitar adherencias y contracturas.
Ambos tipos de masajes van a tener efectos positivos a nivel fisiológico y psicológico, porque mediante el contacto y la fricción se consigue un aumento de la circulación, lo cual ayuda a nutrir al músculo, y a nivel psicológico ayuda a disminuir el estrés, aunque el relajante nunca llegará a las estructuras causantes de este.
La duración del masaje terapéutico depende del tipo de lesión a tratar y de las recomendaciones indicadas por el terapeuta.
Antes de realizarse un masaje terapéutico es recomendable consultar con el médico si se padece alguna enfermedad o inflamación aguda, flebitis, fragilidad vascular, infecciones de la piel o heridas abiertas, o si se han sufrido episodios de traumatismos, esguinces o contusiones.
Los beneficios de los masajes terapéuticos
Las técnicas utilizadas en los masajes terapéuticos consiguen liberar la tensión de los músculos y aumentar la producción de oxígeno.
Aparte de mejorar la circulación sanguínea, el masaje terapéutico permite tratar lesiones de tendones y ligamentos, aumentando así la movilidad de las articulaciones.
También relaja los músculos y disminuye la tensión y el dolor muscular.
Asimismo, disminuye el cansancio, calma los dolores de cabeza o espalda y es capaz de elevar los niveles de serotonina y aumentar la relajación, aliviando el estrés.
A la vez, también se ha demostrado que aumenta la función inmune, mejora la calidad del sueño, incrementa la actividad mental y agiliza la curación de las lesiones de tejidos blandos.
De esta manera, el masaje terapéutico está indicado como complemento de un trabajo fisioterapéutico en LESIONES DEL APARATO LOCOMOTOR: dolencias musculares, contracturas, espasmos, desgarro muscular, tendinopatías o esguinces.