El problema radica en que al contrario que en las otras condiciones la flexibilidad tiende a la involución desde edades muy tempranas.
Hasta los 8 o 9 años de vida, los niveles de flexibilidad son óptimos.
Más tarde, en etapas prepuberales y en plena pubertad, tienen lugar diferentes cambios óseos y musculares que impiden el desarrollo de dicho componente.
Entre los 20 y los 30 años de edad, los científicos apuntan a pérdidas significativas de hasta el 80 por ciento, si no se trabaja sobre ella.
Para el desarrollo de la flexibilidad, hemos de tener presente dos principios, el de progresión y el de frecuencia.
Así pues, es recomendable comenzar poco a poco, y con un número de sesiones de entre 3 y 5 a la semana.
No obstante, hemos de considerar que habrá sesiones de entrenamiento que no atenderán a la especificidad para el desarrollo de la flexibilidad, y por tanto, podremos incluir estiramientos en el calentamiento o en la vuelta a la calma de nuestra sesión general.
El tiempo de recuperación estará supeditado al tipo de ejercicios, aunque oscilará entre 24 y 36 horas de recuperación.
Imaginemos por un momento, que nos hemos mudado de casa y hemos estado todo un día cargando cajas con todas nuestras pertenencias.
Lo lógico sería estirar de forma adecuada la musculatura de la espalda, y la cara anterior de nuestro tronco y brazos.
Sin embargo, si corremos una carrera de 10 kilómetros deberíamos estirar nuestras piernas, sin descuidar el resto de músculos, por supuesto.
Podemos realizar dos tipos de métodos: Sistemas dinámicos y Sistemas estáticos.
Son muy sencillos de realizar, pues apuntan a los ejercicios tradicionales, caracterizados por continuos rebotes.
En ocasiones, podemos realizarlos con la ayuda de un compañero, por lo que resultan más divertidos.
Es apto para principiantes por la facilidad que entraña la ejecución de sus ejercicios, aunque hay que tener especial cuidado, ya que los rebotes pueden provocar lesiones.
Son más efectivos que los anteriores, puesto que el trabajo muscular es más localizado.
Se recomienda su uso para personas de mayor nivel, ya que requiere alta concentración y control postural.
Alguno de los métodos más conocidos, son los estiramientos isométricos.
Tensar el músculo estirado durante 10 o 15 segundos actuando contra una resistencia externa que impida el movimiento, y relajar durante unos 20 segundos antes de repetir lo mismo.
El método de Facilitación Neuromuscular Propioceptiva es otro método estático.
Una persona que parta de un estilo de vida sedentario, con bajos niveles de condición física y se someta a un plan para el desarrollo de la flexibilidad sufrirá adaptaciones al ejercicio y, por tanto, mayor evolución, en proporción, que una persona con un estilo de vida más activo y mejor condición física.