Los masajes terapéuticos son manipulaciones del cuerpo de tipo enérgico, que se realizan deslizando y levantando los tejidos musculares para quitar adherencias y contracturas.
La duración del masaje terapéutico depende del tipo de lesión a tratar y de las recomendaciones indicadas por el terapeuta.
Antes de realizarse un masaje terapéutico es recomendable consultar con el médico si se padece alguna enfermedad o inflamación aguda, flebitis, fragilidad vascular, infecciones de la piel o heridas abiertas, o si se han sufrido episodios de traumatismos, esguinces o contusiones.
Los beneficios de los masajes terapéuticos incluyen liberar la tensión de los músculos y aumentar la producción de oxígeno, mejorar la circulación de los líquidos linfáticos, tratar lesiones de tendones y ligamentos, aumentar la movilidad de las articulaciones, relajar los músculos y disminuir la tensión y el dolor muscular.
El masaje terapéutico está indicado como complemento de un trabajo fisioterapéutico en lesiones del aparato locomotor, rehabilitación post-inmovilización, tratamiento de cicatrices, mejora de los problemas posturales, enfermedades neurológicas periféricas y alteraciones psicoemocionales.
Para mejorar el estado general del organismo, el paciente debe combinar estos masajes con un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada y práctica de ejercicio diario.
Para realizar un masaje terapéutico, se pueden optar por varias técnicas, como Roce, Fricción, Percusión, Hachadura, Amasamiento, Compresión y Vibración, que se utilizan con diferentes objetivos y dependiendo del paciente y/o el tratamiento.
Es recomendable usar alguna crema o gel, como los de la gama de Fisiocrem, para facilitar el deslizamiento de las manos del terapeuta sobre la piel del paciente y proporcionar hidratación y principios activos refrescantes y calmantes.
El masaje terapéutico debe ser realizado por un profesional y acompañado de un estilo de vida sano para lograr sus objetivos.