La flexión dorsal de la muñeca se refiere a la capacidad de levantar la mano hacia arriba, y su limitación puede causar molestias al realizar tareas que requieren fuerza o movimientos repetitivos. La flexión palmar, que implica doblar la muñeca hacia abajo, puede dificultar actividades cotidianas como escribir, usar herramientas o sostener objetos. La desviación radial, que es mover la mano hacia el lado del pulgar, puede generar dolor en ciertos movimientos, aunque su impacto suele ser menor. La desviación cubital, o mover la mano hacia el lado del meñique, puede incomodar en trabajos manuales de precisión o carga. La anquilosis en flexión, que ocurre cuando la muñeca queda fija doblada hacia abajo, limita significativamente la función de la mano. La anquilosis en extensión, donde la muñeca queda rígida hacia arriba, genera una incapacidad significativa debido a la pérdida de movimiento. La anquilosis en desviación radial, que fija la muñeca hacia el lado del pulgar, dificulta el uso normal de la mano, al igual que la anquilosis en desviación cubital, que fija la muñeca hacia el lado del meñique, con gran afectación funcional. La fractura de escafoides con necrosis puede generar dolor y rigidez debido a la pérdida de vitalidad del hueso. La fractura de escafoides con necrosis y artrosis agrega artrosis en la articulación, resultando en dolor permanente y menor movilidad. La fractura de escafoides con pseudoartrosis provoca dolor crónico debido a que el hueso no suelda correctamente y queda inestable. La resección de escafoides afecta la estabilidad y fuerza de la muñeca, impactando tareas manuales. La fractura de semilunar consolidada con necrosis provoca molestias persistentes debido al daño estructural del hueso. La fractura de semilunar con necrosis y artrosis combina necrosis con artrosis en la articulación, resultando en dolor y limitación. La resección de semilunar reduce la movilidad normal de la muñeca al retirar este hueso.