La resistencia puede ser manual o mecánica.
Es muy importante en terapias de rehabilitación tener en cuenta el tipo de lesión del que se está recuperando para poder pautar el programa a seguir.
Es primordial tener en consideración otras variables, como pueden ser, edad, hábitos de ejercicio, alimentación, para que, a partir de éstos factores se logre crear un plan “ad hoc” que incluya la combinación idónea, entre número de repeticiones, carga, peso, intervalos, días a realizarlo, velocidad, rango de movimiento, observar posturas correctas durante los ejercicios, entre otros.
Una de las más conocidas es la Técnica de DeLorme, que consiste en un conjunto de ejercicios de resistencia progresiva, es decir, series y repeticiones que se alternan de 3x10, aumentando como bien indica su nombre, progresivamente el peso a medida que se gana fuerza y resistencia.
La técnica deforme es un método bastante utilizado en la mayoría de las rutinas implementadas en gimnasios; sin embargo existe la Técnica de Oxford que se contrapone a ésta teoría, en la que en lugar de aumentar el peso y las repeticiones, se disminuyen a medida que aparece fatiga.
Se busca implementar un periodo de calentamiento indefinido antes de iniciar la práctica del entrenamiento pautado.
En cambio en la técnica ERPAD, el ejercicio de resistencia progresiva se ajusta diariamente, ésta técnica creada por Knight se basa en el principio de que se debe ajustar el peso adecuado a partir de establecerlo por medio de series, la primera con 10 repeticiones y con la mitad de peso y la segunda disminuyendo las repeticiones y aumentando el peso, una vez ajustado el peso de trabajo, la 3ª y 4ª seríes, el número de repeticiones será aquel que el paciente tolere como máximo.
Como podemos ver, los métodos dinámicos de ejercicios de resistencia son varios, así que hay posibilidades de adaptar a cada paciente, según gustos, necesidades y capacidades.
Pero también los hay estáticos, como son los ejercicios de tipo isométricos, una alternativa Al ERP (Ejercicios de Resistencia Progresiva) presentada por Hetting y Muller en 1950, que consiste en la repetición sistemática de un mismo movimiento sostenido durante unos segundos con una resistencia máxima e intervalos de descanso, para un fortalecimiento muscular estático paulatino.
Aunque los ejercicios isométricos mejoran la resistencia muscular el efecto suele ser mínimo en comparación con otros métodos como el de ejercicios isotónicos e isocinéticos que se basan en mejorar la resistencia muscular a partir de movimientos a velocidades lentas, medias y rápidas con diferentes ángulos de trabajo.
La ventaja de la resistencia mecánica por encima de la manual en programas de resistencia es que el fisioterapeuta puede hacer una medición un tanto más precisa de la fuerza desde la que se tiene que partir inicialmente.
Por lo que es de suma importancia, acudir a un especialista para que haga un diagnóstico exhaustivo de su caso y poder adaptarlo a sus necesidades.