Si has comenzado a hacer deporte y estás experimentando malestares como, por ejemplo, dolor de rodilla al correr, es normal que te preguntes por qué me duele la rodilla al hacer ejercicio.
La rodilla es una articulación que suele verse muy afectada por una práctica incorrecta, pues sufre tensiones, flexiones y soporta nuestro peso.
El mismo movimiento ejecutado una y otra vez supone flexión, extensión, tensión y sobrecarga que acaban por lesionar la articulación.
Iniciarse en la práctica de ejercicio de un día para otro y pretender dejar atrás una vida sedentaria sin preparación previa es causa probable de lesiones.
No saber efectuar correctamente los ejercicios puede tener como resultado una lesión.
En ocasiones lo que sucede es que hay una lesión previa en los meniscos, los ligamentos, etc., que son la causa de las molestias.
Además, otras condiciones como la artrosis o la artritis también son fuente de dolores.
Comienza con ejercicios más suaves y ve aumentando la complejidad de manera progresiva, en función de la respuesta de tu cuerpo.
Una buena preparación física y el calentamiento son fundamentales para prevenir lesiones.
No sobrecargues una misma zona realizando siempre los mismos ejercicios.
Mejorar la musculatura contribuye a proteger las articulaciones, ya que esta facilita la amortiguación de cargas y giros causantes de lesiones.
Si aun así sientes molestias, es importante que visites al médico.
El reposo implica mantener la rodilla quieta y elevada el mayor tiempo posible.
Si tras 7 días de tratamiento el dolor continúa o empeora, se recomienda visitar al médico.
Si tienes en cuenta todas estas medidas, pero el dolor sigue siendo intenso o no remite, es importante que consultes con el médico para descartar la presencia de una lesión que requiera un tratamiento específico.