La inflamación que se da durante la lumbalgia, son la respuesta a diferentes trastornos localizados en la región lumbar, con esta inflamación el organismo trata de curar o eliminar el causante de dolor. El grado de inflamación puede ser una desventaja ya que conduce a la tensión de los nervios, el dolor aumenta, la respuesta a la irritación se amplifica y demás respuestas oscilan innecesariamente, por lo que mientras mayor sea la inflamación, mayor será el tiempo que tarde el cuerpo en solventar ésta respuesta.
En las lumbalgias son varias las estructuras anatómicas que pueden verse afectadas empezando por los músculos lumbares, que pueden verse afectados e influenciados negativamente no sólo por problemas de postura o desbalances musculares, sino también pueden verse afectados por otros órganos o tejidos afectados, como una disfunción visceral producto de: problemas gastrointestinales o enfermedades renales.
Entonces dependiendo del tejido afectado el tiempo de recuperación ante una lumbalgia puede tardar poco o mucho por la cantidad de tejidos afectados.
El dolor lumbar obliga al cuerpo a descansar, pero ésta acción disminuye el aumento de la circulación, la cual ayuda a que el tejido sea más flexible y repare las funciones celulares alteradas lo más rápido posible.
Por lo cual, a mayor movimiento consiente y controlado menor será la duración de dolor lumbar.
Si las causas de dolor lumbar son las asimetrías de tensión muscular por movimientos repetitivos, malas posturas y esfuerzos excesivos, las soluciones terapéuticas generan beneficios efectos en poco tiempo, lo que disminuye el plazo de recuperación frente a una lumbalgia.
Sin embargo, si el dolor lumbar se ve presente debido a bloqueos articulares en la columna lumbar que a su vez son provocados por disfunciones viscerales del riñón, del intestino delgado, del colon irritable, del útero-próstata el tiempo para lograr disminuir el dolor de espalda baja puede ser mayor.
De igual manera una disfunción visceral emocional, podrá requerir mayor tiempo para lograr controlar ciertos estados de ánimo nocivos para la salud de la zona lumbar como: ansiedad, preocupación, miedos, inseguridades entre otras.