A alta frecuencia y baja intensidad Basada en la “Teoría del Gate Control”, según la cual, la aplicación de estímulos eléctricos externos de frecuencias comprendidas entre 60Hz y 150Hz, sobre el recorrido del nervio que supuestamente transmite la señal del dolor, provoca una interferencia que distorsiona las señales emitidas por los receptores nerviosos. Su efecto suele ser casi inmediato, aunque la duración del efecto analgésico es de corta duración. A baja frecuencia y alta intensidad La señal del dolor se propaga desde el punto de origen de dolor hasta el cerebro, a través de una cadena de conexiones nerviosas llamada sinapsis. Los opioides que participan en la reducción del dolor tienen la tarea de introducirse en el espacio de la sinapsis e impedir la propagación de los neurotransmisores. De esta manera se produce un bloqueo químico de las señales de dolor. Está clínicamente demostrado que la TENS, aplicada en frecuencias bajas (1Hz a 10Hz) es capaz de aumentar la producción natural de endorfinas y, en consecuencia, actuar para disminuir la percepción del dolor. El efecto analgésico de la estimulación a baja frecuencia y alta intensidad resulta más lento, pero su duración es más prolongada.