El ultrasonido es una forma de energía que proviene de las vibraciones mecánicas, la cual se extiende en formas de ondas de compresión longitudinal. La terapia de ultrasonido es una forma de tratamiento de fisioterapia que utiliza ondas sonoras con una frecuencia más alta que nuestro umbral de audición. Esta terapia no invasiva también se conoce como una terapia de las superficies límites, de forma que los efectos de la misma ocurrirán de manera más pronunciada en los límites existentes de los tejidos del cuerpo humano. La aplicación de un gel de contacto en la zona a tratar y una capa fina en la cabeza del dispositivo permite trasmitir las vibraciones del sonido, a la vez que se mueve con un movimiento giratorio lento en contacto con la piel. Dicha técnica consiste en aplicar ultrasonidos de forma terapéutica con frecuencias que van entre 1MHz y 3MHz, siempre en función de la zona que se desea alcanzar. El ultrasonido ayuda a reducir los espasmos musculares, calambres, hinchazón y dolor que provocan la ciática, además de reducir el periodo de recuperación penetrando en las capas más profundas del cuerpo. El ultrasonido es especialmente eficaz en dolencias de artrosis, ya que no provoca ninguna incomodidad y produce muy buenos resultados al paciente en poco tiempo. El ultrasonido presenta un efecto analgésico y espasmolítico en el paciente, gracias al calor que se aplica y posiblemente a una acción directa de estas ondas sobre las terminaciones nerviosas sensitivas. Como relajante y descontracturante muscular, la técnica no invasiva mediante ultrasonido permite este efecto terapéutico debido principalmente al micro masaje del tejido y el efecto térmico del mismo.