¿Qué es una fractura de muñeca?
La fractura de muñeca es una lesión frecuente de la extremidad superior, donde se produce la fractura del radio -el hueso principal de la muñeca-, pudiendo también producirse una fractura del cúbito -hueso del brazo-.
Los síntomas habituales son dolor, aumento de volumen y limitación de movilidad de la muñeca.
La evaluación se realiza mediante radiografías y con frecuencia se requiere de TAC (scanner).
El tratamiento convencional se realiza mediante un yeso largo (sobre codo), seguido de un yeso corto (bajo codo), durante seis semanas en total.
El tratamiento quirúrgico es cada vez más habitual y se indica en fracturas de mayor complejidad, con desplazamiento, inestabilidad o fragmentación.
El objetivo de la cirugía es la reducción de la fractura y su estabilización mediante un implante (placa, tornillos y agujas metálicas), lo que permite una rehabilitación precoz.
El tratamiento quirúrgico habitual consiste en la colocación de una placa en la cara palmar de la muñeca, a través de una incisión longitudinal.
Generalmente es una cirugía que requiere una hospitalización transitoria y se puede estar en la casa el mismo día.
La mano sana puede servir de ayuda para lograr la flexión y extensión completa de los dedos.
Durante la primera semana la mano tenderá a hincharse, lo que se reduce manteniendo la mano en alto y estimulando la mayor movilidad de los dedos.
El uso de cabestrillo es solo intermitente y sirve para ayudar a tener la mano en alto.
Rara vez el paciente quedará con yeso, ya que lo habitual es el uso de un inmovilizador de muñeca.
Se puede usar la mano operada para tareas livianas, como comer, vestirse o usar el celular, pero no hay que tomar objetos que pesen más de medio kilo durante las tres primeras semanas.
Con frecuencia se requiere de rehabilitación con kinesiología para mejorar la movilidad, fuerza y disminuir el dolor.
A las seis semanas se consigue generalmente la consolidación de la fractura y se pueden realizar tareas con mayor demanda.
Entre la semana 8 a 12 se logra, habitualmente, una extremidad funcional y útil para la gran parte de las tareas de la vida cotidiana.