La rehabilitación comienza al día siguiente de la cirugía y dura entre 6 y 8 semanas.
El objetivo principal es que recuperes la marcha y que logres flexionar la rodilla.
Es un proceso gradual en el que irás ganando cada vez más movilidad.
Al terminar este período, es recomendable que continúes realizando actividad física.
La gimnasia acuática o localizada, pilates, bicicleta fija o caminatas son buenas opciones ya que no tienen impacto.
Tené en cuenta que, si sentís dolor, debés informárselo a cualquier integrante del equipo médico para que puedan brindarte un tratamiento de analgesia apropiado.
Podrás rotar de costado sobre la pierna sana, apoyando la pierna operada sobre una almohada larga.
Para bajar, es conveniente que el conductor estacione el auto a cierta distancia del cordón, de modo que puedas apoyar los pies en la calle y no sobre el cordón de la vereda, para evitar que las rodillas te queden muy flexionadas.
Flexioná la rodilla de la pierna operada hasta alcanzar una posición cómoda.
Luego de una semana, podrás subir y bajar escalones.
Es indispensable que las escaleras tengan barandas.