La rotura de menisco es una de las lesiones de rodilla más comunes junto al ligamento cruzado anterior, especialmente entre deportistas.
El menisco tiene una función fundamental en la articulación de la rodilla, ya que ayuda a distribuir el peso en la articulación y afecta, directamente, en su estabilidad.
En función del factor que provoca la rotura de menisco, existen diferentes causas, sin embargo, todas tienen un factor común y, es que generalmente, la rotura se produce tras un movimiento brusco de la rodilla.
Se producen por una rotura o un desgarro del fibrocartílago, que actúa como amortiguación entre la tibia y el fémur, conocido como menisco.
Los síntomas de la rotura de menisco son muy característicos, es común que el paciente presente dolor en la zona que, en muchos casos, va acompañado de inflamación.
Además, los pacientes suelen presentar inmovilidad y debilidad articular, lo que les impide, en muchos casos, realizar actividades habituales, incluso, en algunos casos caminar.
Una vez se ha diagnosticado una rotura de menisco, lo más habitual es que el paciente sea pautado con un tratamiento de antiinflamatorios, con el objetivo de reducir la inflamación y aliviar el dolor.
En algunos casos, es necesario someter al paciente a una operación de menisco, en la que puede extraerse el menisco completo o, en otros casos, se realiza una sutura del menisco roto.
Uno de los tratamientos más efectivos para las roturas y fracturas de menisco es la fisioterapia y rehabilitación de rodilla, que se puede aplicar en diferentes momentos.
El tratamiento con fisioterapia presenta numerosos beneficios, ya que fortalece la articulación, evitando su cronificación, además, contribuye a la recuperación de la movilidad y al alivio del dolor.
Asimismo, los tratamientos con fisioterapia son recomendables, porque trabajan el fortalecimiento de la articulación y la recuperación de la movilidad.
Además, la fisioterapia evita que el paciente pierda el tono muscular, se centra en el aumento de la fuerza muscular y en ejercicios propioceptivos para trabajar el equilibrio, es decir, aquellos ejercicios que estimulan los receptores nerviosos que se encuentran en los músculos y las articulaciones.
Además, en muchos casos, se lleva a cabo una reeducación de la marcha, con el objetivo de corregir aquellas posturas que suponen posiciones forzadas para las articulaciones y, que pueden hacer que el paciente recaiga en la lesión.
Los tratamientos con fisioterapia en casos de rotura de menisco presentan muy buenos resultados en los pacientes, además, son tan eficaces como la cirugía y los tiempos de recuperación son más cortos.
Como se ha explicado, el tratamiento con fisioterapia para la rotura de menisco puede ser muy beneficioso para el paciente, sin embargo, es importante elegir un profesional adecuado que estudie y diseñe el tratamiento adecuado para cada paciente.