La epicondilitis se conoce como codo de tenista porque estos deportistas son más proclives que el resto de las personas a sufrir esta dolencia, ya que en algunos movimientos se realiza una flexo extensión obligada de la muñeca que puede provocar esta lesión que provoca dolor en la parte externa del codo.
Pero no solo los tenistas pueden sufrir una epicondilitis, actos tan comunes como desatornillar algo, usar un martillo o escurrir la fregona pueden provocar el codo de tenista.
Si el dolor es en la parte interna del codo, entonces podemos estar ante una epitrocleístis o codo del golfista.
Esta es una de las lesiones que se producen al realizar un uso excesivo de los músculos que flexionan los dedos y la muñeca, debido a ello los tendones sufren un proceso inflamatorio y pequeños desgarros.
El codo del golfista, como ocurre con el de tenista, no solo afecta a estos deportistas, también a profesionales como fontaneros, electricistas, mecánicos, guitarristas, cocineros… debido a que realizan actividades manuales repetitivas y prolongadas, tienen posturas forzadas mantenidas o realizan esfuerzos bruscos y enérgicos.
La prevención es fundamental en ambos casos.
Es conveniente realizar estiramientos antes de practicar deportes, así como tener mucho cuidado con la técnica.
El uso de coderas elásticas también es muy recomendable a modo de prevención.
Y si no eres deportista pero también sufres estas lesiones de codo es conveniente usar la postura correcta, reducir las actividades causantes del dolor y evitar los movimientos repetitivos y la sobrecarga muscular.
El uso de antiinflamatorios es positivo, principalmente en cremas y geles ya que el masaje ayudará a la recuperación.
Es fundamental acudir a un fisioterapeuta para que analice las lesiones de codo y las aborde de manera eficaz, principalmente con rehabilitación a base de ejercicios y estiramientos progresivos.