Caminar rápido diariamente contribuye a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Un nuevo estudio sugiere que tan solo quince minutos de caminata rápida al día pueden aportar beneficios significativos para la salud.
La investigación, publicada en el American Journal of Preventative Medicine, se centró en personas de bajos ingresos y de raza negra reclutadas entre 2002 y 2009.
Dieciséis años más tarde, se realizó una nueva evaluación.
Según Zheng, caminar rápido es mejor que hacerlo despacio, pero no existía claridad sobre la cantidad mínima de minutos necesarios para obtener beneficios reales.
Los resultados fueron contundentes: quienes caminaron rápido al menos durante quince minutos diarios experimentaron una reducción cercana al veinte por ciento en la mortalidad prematura, en comparación con solo un cuatro por ciento de reducción en quienes caminaron lentamente durante más de tres horas.
La práctica regular de caminatas rápidas aporta mejoras en la función cerebral y el control del peso.
Andrew Freeman, director de prevención cardiovascular y bienestar del National Jewish Health en Denver, explicó que cuanto más rápido se camina, mejores son los resultados para la salud.
Entre los beneficios comprobados que brinda la caminata diaria se encuentran el control del peso y los niveles de azúcar en sangre, la reducción de riesgo de cáncer y la mejora en las funciones inmunológicas.
La actividad física cotidiana, como caminar, también ayuda a reducir la inflamación, mejora la calidad del sueño y estimula la estructura cerebral, lo cual, según el Centro Médico Piedmont de Carolina del Sur, puede contribuir a disminuir el riesgo de demencia o deterioro cognitivo en personas predispuestas a desarrollar Alzheimer.
El ritmo adecuado durante el ejercicio es clave para disminuir la presión arterial.
No siempre es fácil distinguir cuándo una caminata se considera rápida.
El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido señala que se trata de un ritmo en el cual se puede hablar, pero no cantar.
La forma de caminar también resulta relevante.
adoptar una postura erguida, mantener los hombros hacia atrás y coordinar el balanceo de brazos con el movimiento de los pies son puntos clave, destacó Dana Santas, especialista certificada en fuerza y acondicionamiento físico y entrenadora mente-cuerpo de atletas profesionales.
El balanceo de brazos, además, debe ser opuesto al movimiento del pie contrario para favorecer la mecánica adecuada y prevenir dolores de espalda.