Entre el 10 y el 20% afirman sentir molestias en el cuello todos los días, y hasta el 70% las sentirán en algún momento de su vida.
El dolor de cuello puede deberse a una lesión por una caída o un accidente, a la degeneración de los discos de la columna vertebral, a la osteoporosis, a una compresión de un nervio por inflamación de los tejidos y a la osteoartritis, que puede provocar un estrechamiento de la columna vertebral llamado estenosis.
Sin embargo, lo más común es que se trate de distensiones y torceduras de los músculos y ligamentos, señala David Kohns, médico osteópata y profesor clínico adjunto de Medicina Física, Rehabilitación y Medicina del Dolor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Míchigan.
Estas lesiones se producen por diversos motivos, pero la mayoría de las veces se deben a la forma habitual de sostener la cabeza y los hombros, según los expertos en columna vertebral.
La cabeza pesa entre 10 y 12 libras, y si se alinea incorrectamente con el resto de la columna vertebral —por ejemplo, al mirar hacia delante y hacia abajo al teléfono celular o la computadora portátil— se añade más peso a las articulaciones del cuello, lo que reduce la amplitud de movimiento y puede causar molestias.
La ciencia también demuestra que con el envejecimiento y la falta de movimiento, los músculos que recubren el tejido conjuntivo (llamado fascia) se tensan en todo el cuerpo y crean zonas sensibles llamadas puntos de activación.
Es así como un movimiento aparentemente inofensivo, como girar la cabeza, puede producir dolor o espasmos musculares.
El movimiento y los estiramientos también pueden hidratar y distender la fascia y los músculos, indica Goertz.
Pero si el dolor regresa, como le ocurre a alrededor de la tercera parte de las personas, puede ser conveniente incorporar una rutina habitual de respiración y ejercicios para los músculos de los hombros y el cuello.
“El movimiento es quizá una de las cosas más importantes que podemos hacer para reducir al mínimo el riesgo de que un dolor agudo se convierta en crónico”, dice Kohns.