Siguiendo pequeñas pautas podremos mantener y mejorar la flexibilidad de manera sencilla.
En primer lugar, es recomendable practicar ejercicio físico habitualmente.
Hay disciplinas que trabajan la flexibilidad específicamente, pero el mero hecho de practicar actividades físicas nos ayudar a retrasar el envejecimiento de los músculos y mantener el buen estado de las articulaciones.
Además, resulta especialmente importante tener en cuenta los estiramientos.
Estirar regularmente y con frecuencia es fundamental para mantener la flexibilidad de nuestros músculos.
Por tanto, no solo sería necesario entender el estirar como un complemento antes y después de la práctica de ejercicio físico, sino que deberíamos tomar esta medida prácticamente con la importancia del ejercicio.
También hay que señalar la importancia de calentar antes de comenzar con los estiramientos, así no los comenzaremos con los músculos ‘fríos’, lo que podría ocasionar daños.
Cada ejercicio de estiramiento debe mantenerse de 10 a 15 segundos y nunca se ha de sentir dolor practicándolo.
Sí tensión del músculo, pero nunca dolor.
Así, es recomendable ingerir determinados alimentos, como pescados ricos en ácidos grasos: el salmón, la trucha, el atún o la sardina.