El día después de la intervención, el paciente empieza el tratamiento de rehabilitación con los fisioterapeutas, aprendiendo a realizar actividades básicas como levantarse de la cama, sentarse y levantarse de los asientos y aprender a caminar correctamente con las muletas. Una vez el que el dolor se controla con medicación habitual, la herida evoluciona de manera favorable y el paciente es capaz de caminar con la ayuda de dos muletas. A las 4-5 semanas de la cirugía, los pacientes normalmente han recuperado por completo su autonomía personal, son capaces de caminar distancias largas con las muletas y presentan leves molestias que se controlan bien con medicación oral. Dejar las muletas por completo es una cuestión individual que depende de cada paciente, de su estado físico previo y de su grado de confianza, pero habitualmente sucede entre las 6 y las 8 semanas. La recuperación completa del paciente sucede a los 3-4 meses de la cirugía, aunque la edad, el estado de salud previo y el grado de deterioro articular son determinantes y pueden modificar el tiempo de recuperación de unos pacientes a otros.