El tiempo de baja va a depender siempre, además de la gravedad del estado de cada persona, de la profesión de cada uno. Si el uso del brazo es indispensable, el tiempo de baja mínimo va a ser de al menos 30 – 45 días. Pero esa es la previsión en el mejor de los casos. En otros casos, si el paciente no se recupera rápido, y necesita de una larga rehabilitación, sufre dolores, e incluso debe acudir a la clínica del dolor, el tiempo de baja puede prolongarse varios meses. En algunos casos, habrá que plantearse la incapacidad permanente. En general, puede incluir un período de reposo con inmovilización del brazo, seguido de ejercicios de fisioterapia para fortalecer el húmero y recuperar la movilidad. También pueden recomendarse medicamentos para controlar el dolor y reducir la inflamación. En casos graves que requieren cirugía, la recuperación puede ser más prolongada y requerir una terapia intensiva. Todo ello debe valorarse y reflejarse en los informes médicos, que posteriormente serán clave si se quiere solicitar una incapacidad permanente laboral.