La tensión muscular es una reacción propia del cuerpo ante una sobrecarga física, emocional o mental.
A veces, es casi imposible evitar el estrés, por lo que conviene tener a mano un arsenal de técnicas de relajación que ayuden a aliviar las tensiones, entre ellas está la técnica de relajación progresiva de Jakobson, la que fue creada en 1929 y aún hoy sigue siendo una de las más utilizadas.
Básicamente consiste en tensar y relajar distintos grupos musculares como medio para alcanzar un estado profundo de calma interior, que se produce cuando abandonamos la tensión innecesaria.
De esta forma, liberarnos de la tensión física es el paso previo e imprescindible para experimentar la sensación de calma voluntaria.
Los 4 grupos musculares principales implicados en esta técnica son: Músculos de la cabeza, cuero cabelludo, frente, cara, orejas, cuello y hombros, Músculos del tórax, pecho, región lumbar, estómago y abdomen, Músculos de la mano, dedos de las manos, antebrazo y bíceps, Músculos de los muslos, nalgas, pantorrillas, pies, dedos de los pies.