Un diagnóstico clínico de tu hombro incluirá preguntas sobre cuánto tiempo has sentido dolor, si existen ciertos movimientos que empeoran el dolor y si has tenido problemas similares en el pasado.
Puede ser difícil diagnosticar una rotura del tendón supraespinoso ya que existen muchas otras afecciones que presentan síntomas similares, que pueden ser otros tipos de roturas del hombro en el manguito de los rotadores, la lesión SLAP o enfermedades inflamatorias como la artritis.
Además de una prueba, el especialista puede recomendar:
Radiografías: Para descartar afecciones como la esclerosis.
Ecografías: para ver al instante los tendones de tu hombro y compararlos con los del otro hombro.
Imagen por resonancia magnética (IRM): Para mostrar el tendón y detectar cualquier tipo de rasgadura o inflamación.
La terapia física implica aconsejar sobre qué ejercicios llevar a cabo que restauren la flexibilidad y la fortaleza de tu hombro.
Es un tipo de tratamiento común, tanto para lesiones menores en el hombro como para pacientes que se recuperan de una cirugía del hombro.
Las inyecciones de esteroides son recomendadas a veces para aliviar el dolor a corto plazo si la medicación no produce ningún alivio.
Se puede tener en cuenta intervenir con cirugía, si el tendón está gravemente roto y si es poco probable que cicatrice por sí solo.
La cirugía consiste en volver a colocar el tendón a su sitio, o transferir un tendón cercano para reemplazar el que está dañado.
En casos extremos, la cirugía puede suponer el reemplazo de la articulación del hombro.