Un punto desencadenante puede tener numerosas causas, como una lesión aguda, el uso excesivo repetitivo o la irritación de las articulaciones facetarias de la columna vertebral, por nombrar algunas.
Se cree que el dolor en los puntos desencadenantes se debe a la formación de nódulos o “nudos” tensos en el músculo, que de otro modo sería liso.
Una teoría para tratar este tipo de puntos desencadenantes es realizar ejercicios que reduzcan y alteren los nódulos que han causado el dolor.
Muchas personas afirman haber encontrado alivio al dolor en los puntos desencadenantes incorporando ejercicios dirigidos a sus puntos desencadenantes específicos, como los mencionados anteriormente para el cuello y la espalda.
No existe consenso en la literatura médica sobre lo que constituye un punto desencadenante y cómo se desarrollan.
Sin embargo, la mayoría de las definiciones tienden a describir un punto desencadenante de la siguiente manera: Nódulo tenso en forma de nudo dentro de un músculo o fascia que puede palparse, ya sea por uno mismo o durante un examen médico.
Sensibilidad o dolor que se siente localmente y puede extenderse a otra zona del cuerpo.
Al tocarlo, el músculo puede crisparse y el dolor puede aumentar siguiendo un patrón de referencia conocido.
Disminución de la amplitud de movimiento en la zona que rodea el punto desencadenante debido al dolor y la rigidez.