La técnica del semáforo se utiliza para gestionar emociones, sobre todo en niños, y se basa en tres colores: ROJO = PARAR, AMARILLO = REFLEXIONAR, RESPIRAR y VERDE = ACTÚA. Esta técnica puede ser especialmente útil para niños, ya que les ayuda a aprender a gestionar sus emociones de manera divertida. Para aplicar esta técnica, se puede utilizar el tiempo fuera, la distracción y las autoinstrucciones. El tiempo fuera consiste en alejarse de la situación que altera el estado de ánimo hasta que la ira disminuya y se pueda controlar. La distracción implica cambiar el foco de atención de dentro de ti a fuera de ti, y las autoinstrucciones son frases positivas que nos decimos a nosotros mismos para ayudarnos a pensar, sentir y actuar como deseamos. Es importante parar para reflexionar y así poder actuar de la mejor forma posible y no dejarnos llevar por la ira del momento. La técnica del semáforo puede ser una herramienta valiosa para enseñar a los niños a parar, a escucharse y prestar atención a sus emociones.