Técnicas de relajación que puedes hacer antes de dormir
Algunos métodos pasan por concentrarte en algo específico, mientras que en otros encontrarás vídeos para guiarte y poder dormir mejor.
El médico estadounidense Edmund Jacobson inventó este método que ayuda a combatir la ansiedad, el estrés y el insomnio.
La clave se encuentra en contraer y relajar ciertos grupos de músculos para notar las diferencias entre los dos estados, como explica la siguiente sesión guiada con instrucciones.
La respiración diafragmática "mejora los niveles de oxígeno circulante, reduce la fatiga cuando se está realizando deporte y disminuye los niveles de estrés y ansiedad", señala la Universidad Internacional de Valencia.
Existe una clase de técnica que pone el foco en el diafragma, un músculo que se contrae cuando inspiramos y se relaja como expiramos.
Antes de meterte en la cama, puedes darte un baño o una ducha relajante, para lo cual deberás usar agua templada o caliente.
Hará que suba tu temperatura corporal, lo cual ayuda a dormirse antes y mejor.
El mindfulness, que significa "conciencia plena" o "atención plena", es una forma de meditación que puede ayudarte a dormir mejor.
Sus ejercicios invitan a centrarse en el presente o en algo concreto, de manera que la mente se relaja, dejando de generar pensamientos de forma irreflexiva y poniendo orden a las emociones.
El término ASMR viene del inglés y significa Autonomous Sensory Meridian Response (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma).
La marca de colchones Pikolin lo define como "un conjunto de sensaciones placenteras, relajantes y de excitación no sexual que surgen a partir de un estímulo visual o auditivo".
Sonidos nítidos, susurros y voces sosegadas pueden ayudarte a conciliar el sueño.
El ruido blanco es aquel en el que hay distintos tipos de frecuencias, tanto agudas como graves, pero sin que ninguna destaque.
Al percibirlo como algo constante y monótono, muchas personas recurren a este tipo de sonido para desconectar y dormir por las noches.
Si no te convence, prueba a buscar un sonido que te relaje, como puede ser el de la lluvia, el de las olas del mar o música instrumental.
El conteo regresivo es una técnica sencilla que da la vuelta al método clásico de contar ovejas para dormir.
Consiste en elegir un número alto y comenzar a ir hacia atrás.
Con cada número, puedes visualizar las cifras y, sobre todo, centrarte en ellas.
Puedes contar a tu ritmo y relajarte para desconectar.
Adopta una postura cómoda y centra tu atención en los dedos del pie.
Piensa en cada uno de ellos y sigue después por la planta, el talón, el gemelo...
Se trata de ascender lentamente por las distintas partes de tu organismo hasta llegar a la cabeza.