No obstante, la experta precisa que también hay personas con una tendencia genética a que se les hinchen los tobillos, generalmente por una insuficiencia venosa, que además “empeora en verano por el calor”.
Asimismo, señala la importancia del factor hormonal no solo en el embarazo, sino también en la menopausia, que lleva a una mayor propensión a que se hinchen los tobillos.
“En ese caso, el problema no es reversible, pero sí se puede conseguir que el edema sea menor”.
“En principio, cuando aparece de forma repentina en una persona que nunca ha tenido los tobillos o las piernas hinchadas es conveniente acudir al médico para descartar que se trate de una insuficiencia cardiaca o una insuficiencia renal”, ha señalado a CuídatePlus Aurora Araújo, decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM).
La hinchazón o edema puede responder a diversas causas y factores de riesgo: obesidad, edad avanzada, infección, lesiones deportivas, insuficiencia venosa, tomar determinados medicamentos, insuficiencia cardiaca, renal o hepática…
“Con este ejercicio es como si hiciéramos un bombeo en la planta del pie”, explica Araújo.