El verano es una época en la que se deben adoptar hábitos saludables para mantenerse bien.
Con el calor, es muy recomendable optar por platos frescos y fáciles de preparar.
En esta época del año hay que aumentar el consumo de frutas, verduras y ensaladas, y aprovechar los alimentos de temporada, que en nuestro entorno son muy variados.
No se debe comer en exceso para facilitar la digestión, pero es importante disfrutar de las comidas: comer con calma y disfrutar de los alimentos mejora la digestión y el bienestar general.
Es recomendable no abusar de la carne roja y evitar picotear alimentos ultraprocesados.
Elaborar helados de fruta natural es una muy buena alternativa para hacer frente a las altas temperaturas.
Beber mucha agua y, en caso de que nos cueste, optar por añadir frutas o hierbas para darle más sabor.
La hidratación es esencial, especialmente durante el verano, cuando las altas temperaturas pueden provocar una mayor pérdida de agua en el cuerpo y causar problemas circulatorios.
Moderar el consumo de alcohol también es importante, ya que consumirlo en exceso deshidrata.
Las vacaciones son un buen momento para disfrutar del buen tiempo haciendo excursiones, dando paseos o realizando otras actividades en el exterior, pero se debe evitar siempre la exposición excesiva al sol, especialmente en las horas de mayor intensidad (de 12 a 16 horas).
Es muy importante utilizar crema solar para protegerse del sol, llevar un sombrero o una gorra y gafas de sol.
Como dice el refrán: «En verano a la sombra y en invierno al sol».
Optar por ropa ancha y de algodón para evitar sudar demasiado.
De este modo, también se evitarán irritaciones en la piel e infecciones por hongos.
El descanso es fundamental para mantenerse sano y activo, y ayuda a prevenir muchas dolencias crónicas.
Es un buen momento para leer un libro pendiente bajo la buena sombra de un pino o una higuera o hacer la siesta.
Hay que recordar que aburrirse también es beneficioso para el cerebro.
Hay que aprovechar el verano para moverse, nadar y bailar, pero siempre evitando la actividad intensa, sobre todo en las horas de más calor.
Y es recomendable empezar de manera progresiva para evitar lesiones.
También es un buen momento para limitar el uso de dispositivos electrónicos para desconectar y dedicar más tiempo a otras actividades.
Cerrar persianas y ventanas para evitar la entrada del sol, utilizar toldos para evitar el calentamiento de las paredes exteriores y abrir las ventanas por la noche.
El verano es un buen momento para cultivar las relaciones sociales, familiares y personales que cuesta mantener con el ritmo diario durante los meses que trabajamos.
Desde los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, ¡os deseamos un feliz verano!