Las contracturas musculares son producto de fenómenos como la contractura muscular, que se genera en la zona posterior y superior del tronco.
En términos médicos, una contractura implica una pérdida en el rango de movilidad pasiva de una articulación, como consecuencia de alteraciones en la estructura de las cápsulas articulares, ligamentos, piel y tejidos musculares.
Hay diversos factores que pueden afectar la movilidad de los tejidos musculares, y estos van desde enfermedades crónicas, hasta el hecho de someter al cuerpo a situaciones de mucho estrés físico y mental.
Las causas más comunes por las cuales se generan contracturas son desviaciones de columna u otro tipo de trastornos óseos, inflamación crónica, inmovilidad, lesiones deportivas o accidentales, mala higiene postural, sobrecarga muscular y envejecimiento.
El estrés también es un factor importante que puede causar contracturas, ya que el cuerpo humano está bajo los efectos de presión física y mental extrema, lo que conlleva como consecuencia la disminución del flujo sanguíneo hacia ciertas zonas del cuerpo.
La contractura en el hombro se debe a la sobreestimulación de los músculos que lo rodean, lo que puede generar una rigidez en los tejidos y limitar el movimiento.
Los tratamientos para la contractura del hombro varían de acuerdo a las condiciones individuales de cada persona y a la intensidad del dolor, y pueden incluir el uso de productos sanitarios y naturales, masajes y ejercicio.
Para evitar las contracturas, es importante mantener el cuerpo activo, corregir la postura, mantener el cuerpo hidratado y realizar ejercicios que fomenten el movimiento de las articulaciones.
Las personas que no suelen hacer actividad física con regularidad y que carecen de movilidad son más propensas a sufrir de contracturas.
La principal acción que se debe tener en cuenta en la rutina diaria es introducir ejercicios que permitan mantener activas las articulaciones, para así optimizar el rendimiento muscular y mejorar integralmente la salud.