La rehabilitación de una operación de prótesis de cadera es fundamental para la seguridad del paciente y, sobre todo, para evitar el riesgo de luxación.
La ayuda del fisioterapeuta es fundamental en el proceso de rehabilitación de la prótesis de cadera, para enseñar a los pacientes a utilizar las muletas, el andador, o para enseñarles a hacer las transferencias desde la cama al sillón.
El uso de muletas se mantendrá entre 4-6 semanas, dependiendo del tipo de cirugía, el estado físico del paciente, las condiciones del hueso o el tipo de prótesis empleada: cementada o no cementada.
En una prótesis cementada el apoyo con muletas es, sobre todo, hasta que el dolor baje y el paciente recupere la fuerza y el control de la pierna, un poco a demanda, pero tiene menos implicaciones que en las no cementadas.
El paciente ha de seguir las indicaciones del médico sabiendo que no va a ir mejor por querer adelantar los plazos fijados o queriendo quitarse las muletas antes de lo indicado.
Algunos movimientos pueden estar limitados 6 semanas, Por ejemplo, si reanclamos los músculos rotadores cortos de la cadera al hueso (técnica habitual si se hace una cirugía mínimamente invasiva), hay que limitar la rotación interna 6 semanas, hasta que el tendón está unido al hueso.
Los pacientes operados de cadera pueden hacer una vida normal y comienzan a caminar al primer o segundo día de la operación de cadera y empezar su proceso de rehabilitación desde los primeros días en el hospital.
El fisioterapeuta o el médico enseñan al paciente a caminar con su nueva prótesis de cadera apoyando parcialmente el peso del cuerpo, haciendo bastante fuerza sobre las muletas y apoyando el pie operado a la vez que las muletas, para proteger la nueva articulación, para quitarle un poco de peso a esa pierna.
Es muy importante caminar apoyando primero el talón, con la pierna extendida, y por último los dedos del pie, para evitar sobrecargas, marcha anormal o dolores de otras articulaciones y músculos.
Tanto con el andador como con las muletas uno de los puntos clave es enseñar al paciente a hacer giros. Estos se hacen siempre sobre la pierna sana, moviendo y avanzando la operada en pequeños pasos alrededor de la buena.
Progresivamente, el paciente ha de aumentar el tiempo y la distancia que está caminando.
Lo ideal es hacerlo en varios paseos o periodos cortos con el correspondiente descanso entre ellos.
En los periodos de descanso el paciente ha de hacer determinados ejercicios complementarios, para mejorar su movilidad y resistencia y recuperar el control sobre su pierna operada.
A partir de las 4-8 semanas puede dormir más tiempo de lado, con la almohada ente las rodillas, sobre el lado sano, y a partir del tercer mes sobre los dos lados, incluso boca abajo.
Los pacientes con prótesis de cadera han de dormir durante un mes boca arriba, con una almohada entre las rodillas, para mantener la prótesis en posición de máxima seguridad las primeras semanas.
Saltarse los protocolos supone asumir un riesgo ligeramente mayor, no supone un avance real en la recuperación.