Los estiramientos son ejercicios que realizamos para mantener y mejorar la flexibilidad y elasticidad de nuestros músculos, así como una mayor amplitud en el movimiento de nuestras articulaciones.
Los utilizamos para tratar alteraciones de la musculatura que se encuentre acortada o tensionada y para el cuidado, la prevención y el mantenimiento de nuestras capacidades físicas.
A ese trabajador que está todo el día delante del ordenador, pueden beneficiarle los estiramientos para reducir su dolor cervical o de hombros.
Ese deportista que sale a correr varias veces por semana o que entrena en un equipo de baloncesto, los estiramientos le ayudarán a prevenir lesiones.
Tras una dura y estresante jornada de trabajo o tras un esfuerzo intenso en algún entrenamiento o simplemente después de tener a nuestro hijo en brazos todo el día, los estiramientos nos ayudarán a relajar y recuperar nuestra musculatura.
Observaremos que los estiramientos mejorarán nuestro rendimiento deportivo.
Antes de la práctica deportiva: estiramientos dinámicos (cortos e intensos), para así despertar la musculatura y prepararla para el ejercicio.
Después de la práctica deportiva: estiramientos estáticos (prolongados y suaves), para conseguir relajación en sus fibras y ayudar a un mejor descanso y recuperación.
Si nos hemos roto algún hueso recientemente, tras sufrir una rotura muscular, cuando existe hipermovilidad, cuando un bloqueo óseo limita la movilidad articular, cuando estamos ante un problema inflamatorio o infeccioso o cuando existe un dolor agudo o punzante de la articulación a mover, no debemos realizar estiramientos.