Camina por tu jardín, por la hierba, por mantillos y superficies rocosas.
Fortalece la parte inferior del cuerpo.
Las sentadillas sencillas y las elevaciones de talones se centran en las piernas, los glúteos y el torso.
Las rutinas sencillas de entrenamiento del equilibrio también pueden ayudar.
Hazte revisar los ojos y los oídos.
Los sistemas de visión y oído interno son cruciales para un buen equilibrio.
Corregir cualquier problema te mantendrá más seguro.
Usa el calzado adecuado para el terreno.
Calzado deportivo de senderismo o de carreras de montaña ligeras y de caña baja, con plantilla estable y suela antideslizante, son una buena elección para los caminos de grava y tierra.
Para los senderos lisos, puede bastar con un calzado normal de senderismo.
Consigue un ajuste adecuado.
Si un zapato te aprieta demasiado o te queda demasiado holgado, puedes ser más propenso a caerte.
Antes de salir a la pista, camina con tu nuevo calzado en interiores para asegurarte de que son cómodas y seguras.
Prueba antes de comprarlos.
Los bastones pueden ayudarte a mantener el equilibrio y a sentirte más estable al ampliar tu base de apoyo.
Pero compara precios: Los hay de varios estilos y algunos tienen correas de mano para mayor comodidad y seguridad.
Pruébalos antes de usarlos.
Practica en una superficie lisa y uniforme para acostumbrarte a los bastones antes de caminar por superficies irregulares con ellos.
Hazlo con calma.
Cuando usas bastones, los músculos de los brazos pueden fatigarse mucho más rápido que los de las piernas.
Comienza con salidas cortas por senderos en buen estado y aumenta gradualmente la duración y la dificultad del terreno.
Si usas andador o bastón o tienes problemas en las manos, los codos o los hombros, habla con un fisioterapeuta antes de utilizar bastones, para que te ayude a elegir los que pueden funcionar mejor.