Si bien el dolor es una respuesta corporal, algo físico, está realmente ligado a la psicología de las personas. Según el Modelo de Puerta del Dolor podemos cambiar nuestra experiencia del dolor desde el comportamiento, abriendo o cerrando la puerta que nos conduce a las sensaciones dolorosas. Es decir, no podemos controlar cómo se inicia el dolor pero sí podemos cambiar su curso posterior. La gente que cierra la puerta al dolor hace lo siguiente: LO PRIMERO ES ALCANZAR UN ALTO ESTADO DE RELAJACIÓN. Me propongo mantener la calma Me centro en mi respiración y los movimientos del vientre al respirar Mantengo un ritmo lento de respiración Me centro en la sensación de relax que voy alcanzando. FOCALIZACIÓN EXTERNA: Trato de distanciarse del dolor, como si estuviera en el cuerpo de otra persona No pienso en ello como dolor, sino como una sensación sorda y tibia Pienso en otras sensaciones como el entumecimiento Pienso en que algún día desaparecerá para siempre Trato de no pensar en él como si fuera mi cuerpo, sino algo separado de mí Confío dar con algo que lo cure Pienso que el dolor está fuera de mi cuerpo Sigo como si no pasara nada No me comporto como un enfermo, no me quedo en cama todo el tiempo DISTRACCIÓN/CONCENTRACIÓN: Me voy de casa y hago cosas como pasear, ir al cine o ir de compras Leo Me pongo a contar números o a tararear una canción, intento que mi mente se ocupe Juego mentalmente para mantenerme lejos del dolor Pienso en otras cosas Hago ver que no existe No estoy pendiente de cuando acabará Lo ignoro Hago cualquier cosa para mantener mi mente lejos del dolor Me dedico a realizar alguna actividad como la limpieza de la casa o algún proyecto Trato de rodearme de otras personas INCREMENTO DEL PLACER: Trato de pensar en algo agradable Repaso mentalmente experiencias placenteras del pasado Pienso en la gente con la que me divierto haciendo cosas Pienso en las cosas que me divierte hacer Hago algo que me divierta como ver la TV o escuchar música CONTROL: Pienso que no es tan terrible y que voy a mejorar Me digo que tengo que ser valiente y seguir adelante a pesar del dolor Me digo que puedo sobreponerme al dolor Pienso que el dolor es pequeño Me digo que no voy a consentir que el dolor interfiera con lo que tengo que hacer No me importa lo malo que sea, puedo soportarlo Lo considero como un desafío y no dejo que me abrume. En caso de tener dificultades para lograrlo por ti mismo si sufres dolores crónicos, acude al psicólogo.