Una lesión en el ligamento colateral ocurre cuando los ligamentos se estiran o se desgarran. Una ruptura parcial se produce cuando solo parte del ligamento se rompe. Una ruptura completa se produce cuando todo el ligamento se rompe en dos pedazos. Los ligamentos colaterales ayudan a mantener estable la rodilla. Ayudan a mantener los huesos de las piernas en su lugar y a impedir que la rodilla se mueva demasiado hacia los lados. Una lesión en el ligamento colateral puede ocurrir si usted recibe un golpe muy fuerte en la parte interna o externa de la rodilla, o cuando tiene una lesión por torsión. Los esquiadores y las personas que juegan baloncesto, fútbol americano o balompié son más propensos a sufrir este tipo de lesión. Con una lesión en el ligamento lateral, usted puede notar: Un fuerte sonido de "pop" cuando ocurre la lesión. La rodilla se siente inestable y puede moverse de un lado a otro como si "cediera". Que la rodilla se bloquea o se pega con el movimiento. Hinchazón de la rodilla. Dolor de rodilla a lo largo de su parte interna o externa. Si tiene una lesión en el ligamento lateral, puede necesitar: Muletas para caminar hasta que la hinchazón y el dolor mejoren. Un dispositivo ortopédico para apoyar y estabilizar la rodilla. Fisioterapia para ayudar a mejorar la movilidad de la articulación y la fuerza de la pierna. Cirugía para reparar el ligamento colateral u otras lesiones asociadas. La mayoría de las personas no necesita cirugía para una lesión en el LCM. Sin embargo, usted podría necesitar cirugía si su LCL se lesiona o si sus lesiones son graves y comprometen otros ligamentos de la rodilla. Siga el método R.I.C.E (sigla en inglés de Rest [Descanso], Ice [Hielo], Compression, [Compresión] y Elevation [Elevación]) para ayudar a reducir el dolor y la inflamación. Descanse la pierna, evite poner peso sobre esta, envuelva el hielo en un paño limpio y aplíquelo sobre la rodilla por 20 minutos a la vez, 3 o 4 veces al día. No aplique hielo directamente sobre la piel. Comprima la zona envolviéndola con un vendaje elástico o una envoltura de compresión. Eleve su pierna por encima del nivel del corazón. Usted puede utilizar el ibuprofeno (Advil, Motrin) o naproxeno (Aleve, Naprosyn) para reducir el dolor y la hinchazón. El paracetamol (Tylenol) ayuda con el dolor, pero no con la hinchazón. Usted puede comprar estos medicamentos para el dolor en las tiendas. Hable con su proveedor antes de usar medicamentos para el dolor si tiene enfermedad cardíaca, presión arterial alta, enfermedad renal o ha tenido úlcera gástrica o sangrado interno en el pasado. No tome más de la cantidad recomendada en el envase o por el proveedor. Usted no debe poner todo su peso sobre su pierna si le duele. Debe consultarle al proveedor acerca de cuánto peso puede colocar sobre su pierna. El reposo y los cuidados personales pueden ser suficientes para permitir que el desgarro sane. Usted debe usar muletas para proteger el ligamento lesionado. Es probable que deba trabajar con un fisioterapeuta (FT) para recuperar la fuerza de la rodilla y la pierna. El FT le enseñará ejercicios para fortalecer los músculos, los ligamentos y los tendones alrededor de la rodilla. A medida que su rodilla mejora, usted puede regresar a sus actividades normales y para la mayoría de las personas, eventualmente podrá practicar deportes de nuevo. Comuníquese con su proveedor si: Presenta aumento de la hinchazón o el dolor. Los cuidados personales no parecen ayudar. Pierde la sensibilidad en el pie. Su pie y pierna se sienten fríos o cambian de color. Si tuvo una cirugía, contacte a su cirujano si usted tiene: Una fiebre de 100°F (38°C) o mayor. Supuración (salida de líquido) en el sitio de las incisiones. Sangrado que no se detiene.