Si el dolor de espalda se ha iniciado recientemente y se da alguna de las siguientes situaciones, recomendamos que acuda al especialista: Intensidad del dolor: si se trata de un dolor muy intenso que no mejora con la toma de analgésicos. Tampoco cesa al cambiar de postura. Duración del dolor: no mejora tras 7 días de manejo conservador con medicación y reposo. Localización del dolor: si el dolor irradia desde la zona lumbar o cervical a las piernas o los brazos. Otros síntomas: si además del dolor de espalda aparecen otros síntomas como debilidad, pérdida de sensibilidad, espasmos musculares, dificultad para moverse, fiebre o pérdida de peso repentina, entre otros. El dolor es muy agudo. Se produce dificultad para estar de pie de forma estable. El dolor aparece con una pérdida de fuerza repentina en las extremidades inferiores. Hay dificultad para orinar o para controlar los esfínteres. Se pierde sensibilidad en los genitales, el ano o la zona interna del muslo. Lo cierto es que hay muchas patologías que pueden producir dolor de espalda. Una hernia se produce cuando un disco intervertebral se rompe por un punto y su contenido se sale. La estenosis de canal lumbar es una patología en la cual el canal vertebral lumbar, por donde circulan las raíces nerviosas que se dirigen a las extremidades inferiores, se estrecha. Las articulaciones facetarias, que se encuentran en la zona posterior de las vértebras, también pueden degenerarse con el paso del tiempo y las cargas a las que están sometidas. Aunque estas son algunas de las patologías más comunes de columna vertebral, hay muchas otras, por lo que es imprescindible acudir al especialista para que pueda valorar el origen del dolor y determinar el tratamiento más adecuado. Por ello, si padece dolor que no mejora en poco tiempo y se produce alguna de las situaciones que menciona el Dr. Clavel, lo más recomendable es que pida cita para revisión.