El ejercicio aeróbico, el baile y el Tai-Chi pueden mejorar significativamente la calidad de vida de las personas con enfermedad de Parkinson.
Realizar el ejercicio de forma constante (más de 12 meses) tuvieron los mayores beneficios para la movilidad y la independencia.
El ejercicio regular, especialmente aquel enfocado en la flexibilidad y el equilibrio, puede contribuir a mantener y mejorar la movilidad en personas con párkinson.
La actividad física ayuda a fortalecer los músculos, lo que puede contrarrestar la debilidad y la rigidez asociadas a la enfermedad de Parkinson.
El ejercicio aeróbico ha demostrado tener efectos positivos en las funciones cognitivas.
La actividad física libera endorfinas, pudiendo mejorar el estado de ánimo, lo que puede ayudar a combatir la depresión y la ansiedad.
Un régimen de ejercicio regular puede contribuir a mejorar la calidad del sueño.
Mantenerse activo puede ayudar a preservar la autonomía y la independencia funcional en la vida diaria.
En definitiva, previene o retrasa la enfermedad, y también mejora nuestras funciones y aumenta la calidad de vida.
Actividad aeróbica.
Actividad rítmica de forma continuada, como caminar, correr, montar en bicicleta, nadar…
Entrenamiento de fuerza.
Con máquinas o elementos de peso, incluso peso corporal, entrenamiento de grupos de músculos de extremidades.
Equilibrio, agilidad y multitarea.
Por ejemplo, yoga, baile, taichi… pero también actividades de marcha y equilibrio.
Estiramientos.
Sostenidos, con respiración profunda.
Los expertos recomiendan el estiramiento dinámico antes del ejercicio.
Respiración.
El efecto relajante y de control muscular hace de la respiración una necesidad básica en todo paciente.
Ejercicios faciales.
Un espejo y todas las expresiones que seas capaz de mostrar, exagerando lo máximo posible.