Una fractura de muñeca es una lesión frecuente de la extremidad superior, donde se produce la fractura del radio -el hueso principal de la muñeca-, pudiendo también producirse una fractura del cúbito -hueso del brazo-.
Los síntomas habituales son dolor, aumento de volumen y limitación de movilidad de la muñeca.
La evaluación se realiza mediante radiografías y con frecuencia se requiere de TAC.
El tratamiento convencional se realiza mediante un yeso largo, seguido de un yeso corto, durante seis semanas en total.
El tratamiento quirúrgico es cada vez más habitual y se indica en fracturas de mayor complejidad, con desplazamiento, inestabilidad o fragmentación.
El objetivo de la cirugía es la reducción de la fractura y su estabilización mediante un implante, lo que permite una rehabilitación precoz.
El tratamiento quirúrgico habitual consiste en la colocación de una placa en la cara palmar de la muñeca, a través de una incisión longitudinal.
Generalmente es una cirugía que requiere una hospitalización transitoria y se puede estar en la casa el mismo día.
El uso de cabestrillo es solo intermitente y sirve para ayudar a tener la mano en alto.
Rara vez el paciente quedará con yeso, ya que lo habitual es el uso de un inmovilizador de muñeca.
Se puede usar la mano operada para tareas ligeras, como comer, vestirse o usar el celular, pero no hay que tomar objetos que pesen más de medio kilo durante las tres primeras semanas.
El primer control y curación será dentro de la primera semana y los puntos se retiran la segunda semana.
Salvo excepciones, luego de la segunda a tercera semana, se debe ir aumentando de manera progresiva la movilidad de la muñeca, forzando suavemente la flexión y extensión.
De la misma manera, se podrá ir tomando más peso y entre la cuarta y sexta se podrá levantar un kilo con la mano operada.
Con frecuencia se requiere de rehabilitación con kinesiología para mejorar la movilidad, fuerza y disminuir el dolor.
A las seis semanas se consigue generalmente la consolidación de la fractura y se pueden realizar tareas con mayor demanda.
Entre la semana 8 a 12 se logra, habitualmente, una extremidad funcional y útil para la gran parte de las tareas de la vida cotidiana.
Actividades manuales o deportes de mayor demanda, pueden requerir de mayor tiempo de rehabilitación.
Es común presentar algunos síntomas persistentes por un mayor tiempo, como falta de fuerza, dolor en el borde interno de la muñeca y en el dorso, cuando se apoya la mano con fuerza.
Todos estos síntomas deberían ser menores y de poco impacto en la vida diaria.
En general, no es necesario el retiro de la placa, solo se realiza en casos en que se genere dolor o alguna limitación durante meses.